Adiós Don Sabino, su figura queda escrita con tinta transparente en la historia de España. La discreción de la que siempre hizo gala le impidió gozar de un reconocimiento general como el que se merecía.
Incansable trabajor por la Democacia, luchó por devolver a España su esencia: la monarquía. Aunó el ansia general de la ciudadanía española de deseos democráticos en una sola frase: "ni está, ni se le espera".
En el cielo lo esperan el Señor a quien tanta fe profesó y algunos de sus seres queridos.
Suene en su honor la marcha real,
Descanse en Paz.
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