domingo, 19 de junio de 2011

Curioso

Curioso. Creo que es la palabra más acertada para resumir mi vuelta al blog. Esta mañana no pensaba que hoy escribiría de nuevo y, sin embargo, aquí estoy.

Y es que las cosas suceden así, cuando alguien nos anima a hacerlas, cuando nos cansamos de no hacerlas o cuando la vida nos las planta en las mismísimas narices. Pero suceden amigos, siempre suceden. Incluso cuando no suceden, suceden.

Tenía esto tan abandonado que no recordaba mi contraseña... ¡me he pegado más de un año sin aparecer por aquí! Y qué año... antes, releyendo mis entradas antiguas (muchas de las cuales he tenido que borrar por su incompatibilidad con el presente o por vergüenza) me he percatado de cuánto ha cambiado todo; de lo alto que está lo alto y lo bajo que está lo bajo; de la fragilidad de las certezas; del sabor de la ignorancia... en definitiva, de las cosas que he aprendido en poco tiempo y las que creo que tengo que aprender.

Cosas que espero ir contándoos por aquí, que seguramente no interesarán a nadie pero que siento que necesito teclear. Y es que, quien dijo que los ojos son el espejo del alma, nunca escribió una carta. Será este blog en mi caso.

Sé que esta entrada no es bonita, ni cuenta nada especial,pero tampoco lo pretendo, necesitaba escupir un comienzo para este retorno y ha salido esto, espero que lo entendáis. Soy así, curioso.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Yo, no lo quito

Es un debate candente en el seno de de la sociedad española: crucifijos sí, crucifijos no. La relación cada vez más difícil entre la Iglesia y el Estado es un asunto complejo cuyas consecuencias definitivas aún no se vislumbran. En los últimos meses la sociedad ha sido partícipe de una serie de huracanes de polémica cuyo ojo siempre era el mismo, la Iglesia. A continuación se hace un breve repaso y análisis de los más sonados:


Hemos asistido a la confirmación de una paranoia anticristiana con precedentes soviéticos al ver cómo el mismísimo Tribunal de Estrasburgo afirmaba que la presencia del crucifijo en los centros de enseñanza públicos violaba la libertad religiosa. Resulta difícil comprender cómo se empeñan en no ver el crucifijo como máximo referente de la cultura de Europa occidental. Querer eliminar de la cruz el calado histórico inherente a sus dos maderos es querer arrojar cubos de tinta sobre los libros de historia y sesgar parte del espíritu occidental.


Tal vez el principal problema radique en la incomprensión del término ‘laico’; es habitual oír la entradilla “España es un Estado laico” al inicio de una argumentación anticlerical. Estado laico es, como afortunadamente el nuestro, aquel que no está adscrito a ninguna confesión, lo que no da, ni de lejos, permiso para arremeter contra la historia de un país, su cultura y, lo que es más importante, la creencia del grupo religioso mayoritario. Pese a quien pese, en la esencia de España está el catolicismo; que es también el pilar principal de la construcción de la nación española como tal.


La esquizofrenia ateísta que invade el cerebro de tantos de nuestros excelentísimos gobernantes nos está llevando a una deriva antitodo lo nuestro en la que uno debe relegar lo religioso al rincón oscuro para ser considerado políticamente chupi. Así, hemos sido partícipes de las descalificaciones de políticos del Gobierno y de varios partidos del arco parlamentario español hacia la Iglesia tan sólo por ejercer su papel de guía espiritual de muchos al decir qué piensa sobre asuntos tan susceptibles de ser opinables como el aborto o la investigación con células madre.


Tampoco la educación se ve exenta de la ola antieclesiástica. Sustituir religión por Educación Para la Ciudadanía es otro ejercicio más de ignorancia supina; y no por introducir en el currículo académico de secundaria nociones de comportamiento ciudadano que, ¡Válgame Dios, cuán necesarias son!, sino por suprimir el acercamiento a la religión. No se puede entender el ejercicio de una ciudadanía plena sin un conocimiento de la realidad del entorno. Como tampoco puede entenderse, aunque esto ya se restringe al ámbito privado, la vida religiosa, católica al menos, sin respetar las normas cívicas. Sirva como ejemplo más que ilustrativo, creo yo, la máxima de S. Juan Bosco: “Sed buenos cristianos y honrados ciudadanos”.


Pero no, el delirio anticruz ahonda en lo cateto cuando se plantea, por ejemplo, llamar en Cataluña “vacaciones de primavera” a lo que en todo campo de cebollas ha sido siempre semana santa.


En definitiva, en la España de hoy, esa que preside la UE, no faltan filósofos de mercadillo en las esferas que rigen la vida pública. Y gracias a ellos, estamos poniendo en riesgo el eje vertebrador de la identidad de este país… la pelota está en nuestro tejado si queremos frenar esto, pues podemos estar seguros de que ellos no pararán. ¿Podrán con el crucifijo?, Yo, no lo quito.

viernes, 5 de febrero de 2010

Joé la Iglesia, con el dinero que tiene...

Algo menos he tardado. De nuevo en clase (esta vez de economía), me ha dado la venada blogera. Inspiración similar debió sobrecoger ayer a Zapi, que acabó rezando en EEUU.

No para rezar , pero sí para hablar de algo referente a la Iglesia (tan denostada por este Gobierno) voy a hacerme eco de una infor que he leído por ahí (en Navarra Condicencial a decir verdaD) y que, como poco, es llamativa y necesaria a la hora de hacer una de esas críticas feroces tan chupis en Moncloa.

¿Dónde tiene la Iglesia Católica escondidos sus tesoros?

No cabe duda de que la Iglesia Católica es depositaria de grandes cantidades de dinero procedentes de la generosidad de sus fieles. No escasean las publicaciones que sitúan el destino de estas aportaciones en cuentas suizas o en secretas cámaras subterráneas ocultas en el Vaticano. Y sin duda la Iglesia debe tener cuentas bancarias donde recoge las aportaciones de los fieles en metálico. Sin embargo, esas cuentas no parecen el destino final de buena parte de esos fondos. Independientemente del dinero necesario para sufragar sus propios gastos, hemos detectado un fuerte y sospechoso desplazamiento de fondos fuera de nuestras fronteras. El flujo de dinero, no obstante, no nos ha llevado a Suiza ni a las Bahamas. Nuestra pequeña labor de investigación, por el contrario, nos ha llevado hasta América, Asia y Africa, donde hemos de denunciar que la Iglesia utiliza el dinero de los fieles para invertirlo en inmuebles:

Iglesia en América:

Hospitales 1.954

Dispensarios 5.459

Leproserías 63

Hogares para ancianos y minusválidos 3755

Orfanatos 2488

Jardines de Infancia 4212

Iglesia en Africa:

Hospitales 964

Dispensarios 5018

Leproserías 270

Hogares para ancianos y minusválidos 655

Orfanatos 791

Jardines de Infancia 2036

Iglesia en Asia:

Hospitales 1076

Dispensarios 3402

Leproserías 340

Hogares para ancianos y minusválidos 1685

Orfanatos 3049

Jardines de Infancia 2959

Hay que señalar que no se trata de una lista exhaustiva y que el listado aún podría incluir muchos otros inmuebles como universidades, colegios, comedores y casas de acogida.

Adicionalmente, hemos descubierto a 1280 navarros implicados actualmente en el escándalo que, conocidos por el nombre de misioneros, utilizan y ocupan junto a muchos otros religiosos de otras regiones y nacionalidades todos estos inmuebles repartidos por el mundo.

Llegados a este punto, es posible que algunos de ustedes se pregunten extrañados qué clase de noticia es ésta. Sin embargo, después de insistir en este punto, podemos asegurarles que nuestras fuentes nos confirman que, efectivamente, aunque podamos haber escuchado otra cosa, los auténticos tesoros de la Iglesia Católica, y los auténticos afortunados, son todos estos que les hemos señalado.

Da qué pensar.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Algo se muere en el alma

Es imposible explicar lor recuerdos que se agolpan ahora en la mente de quienes te extrrañamo de una forma tan cruda...
Un año...ya un año, que se traduce en 12 meses preguntándonos porqué, 365 días de búsqueda de respuestas, 8760 horas de ausencia, 525600 minutos sin tu sonrisa y a por los segundos no voy porque, bueno, ya sabes que nunca fui de números.
Echo tanto de menos tu sonrisa, suena a tópico, pero creo que quien te conocía ya sabe de que hablo.
¡ Siempre, y digo siempre con toda la fuerza de la palabra, te vi sonreir. Literalmente hasta el último día. Creo que jamás conoceré a alguien con una capacidad de dar tan grande como la tuya...tu sentido del humor, tus abrazos y ¿porqué no? tus vaciles.
No puedo quitarme la sensación de no haber hecho todo lo que estaba en mi mano...aquel día tu sabías que era el último, yo no me di, o tal vez no me quise dar cuenta de ello...y por eso no te dije tantas cosas...muchas quizá banales, pero que hoy me harían sentir mejor.
Es duro que te fueras sin cumplir tantos sueños, sin que nos diéramos aquella juerga prometida, sin que te regalase ese colgante de rebelión, el viaje al Caribe...y tantas otras locuras de las que hablábamos.
Hay algo que nunca te he dicho, pero ¿sabes? te fuiste pronto sí, muy pronto, pero pienso que la felicidad que creaste y la alegría que transmitiste son mucho más de lo que una persona normal podrá dara lo largo de una vida más extensa.
Una vez escuché una frase de esas que consuelan y era la siguiente: "una vida larga no es aquella que se prolonga mucho en el tiempo, si no aquella rica en momentos felices"...no creo que sea necesario explicar por qué la selecciono.
Siempre, repito, siempre supiste sacar el lado positivo a las situaciones por mal dadas que vinieran.
Son demasiadas las lecciones que me diste, pero poco a poco voy asimilándolas y dándome cuenta de lo importante que es aprovechar cada minuto que la vida nos regala, como tu decías: hay que disfrutar de casa instante porque no sabemos hasta cuando estamos aquí.
Ya he decidido que despues de un año esquivando escuchar tu canción, hoy era el día de volver a oirla...porque como bien sabías...hay que vivir la vida.
Jamás te olvidaré.

lunes, 26 de octubre de 2009

Adiós Don Sabino

Adiós Don Sabino, su figura queda escrita con tinta transparente en la historia de España. La discreción de la que siempre hizo gala le impidió gozar de un reconocimiento general como el que se merecía.

Incansable trabajor por la Democacia, luchó por devolver a España su esencia: la monarquía. Aunó el ansia general de la ciudadanía española de deseos democráticos en una sola frase: "ni está, ni se le espera".

En el cielo lo esperan el Señor a quien tanta fe profesó y algunos de sus seres queridos.

Suene en su honor la marcha real,

Descanse en Paz.